miércoles, 8 de enero de 2014

09.01.2014

Sorpresa, nada es ajeno a nosotros, de una u otra manera te veras afectado, tarde o temprano te va a tocar. Pisa firme que es el tiempo de nuestras vidas y estamos colgando de un hilo, es el momento de decidir si seguir o mantenerse en el mismo sitio buscando equilibrio, de las dos formas puedes caer pero una de las dos te va a salvar. 

Tener 22 años y no saber que hacer con tu vida, tener 26 años y conseguir un camino nuevo, tener 29 años y creer que se puede mejorar, o mas o menos por así decir las cosas, todo depende de hacer o no hacer, si no te arriesgas pierdes y si te arriesgas puede que también, aquí todo depende de ti y en estos últimos días he aprendido que de los que te rodean también. 

La ecuación no es simple y encontrarla de verdad que tampoco es fácil, debo tener años moviendo elementos de mi ecuación y aun no es la correcta. Quito, pongo, muevo, ignoro y conozco, todos los días puede llegar algo nuevo. Parece increíble, me recuerda a Super Mario, siempre se vuelve a perder la princesa, pero como todos vimos, o por lo menos los que logramos llegar al final lo hicimos, si se puede llegar, hay un final con globos y fuegos artificiales, todos bailan y celebran. 

Aunque realmente la meta no es un final (se vienen 1.000 finales de películas de comedia romántica a mi cabeza), no puedo dejar de pensar en ese punto en mi vida en el que destape una botella y el corcho vuele por los aires, mientras tengo esa sensación de que por fin lo logre, saben? esa felicidad plena que se dice se tiene cuando eres feliz (nada duele y todo es bonito). Es que mira mi mayor deseo desde que soy niña es ser feliz, pero con el tiempo aprendí que la felicidad no es un destino sino un viaje y que no se puede estar triste todo el tiempo, que debemos ver esos detalles que nos hacen sonreír todos los días, porque sonreír todos los días es sentirse feliz, es estar feliz, es ser feliz. 

Y no voy a decir que no me siento feliz, que no estoy feliz o que no soy feliz, porque si me siento, estoy y soy feliz, pero como siempre digo se puede estar mejor y como a mi nunca me enseñaron que la felicidad tenia un limite yo decidí arriesgarme, decidí que a pesar que me puedo caer en cualquier momento, también puede llegar al final de la cuerda, destapar esa botella mientras sale confeti de todos lados y me doy cuenta que lo logre, que llegue a otro punto de mi felicidad, pero ese punto sera otro mas porque como ya dije, siempre se puede mas. 

Sam.


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